COLOMBIA: La producción de leche rompe récords, pero crecen las tensiones en el sector

Aunque el país alcanzó su mayor nivel histórico de producción en 2025, el sector lácteo enfrenta presiones por importaciones, costos e informalidad que ponen en duda la sostenibilidad del crecimiento.
Internacionales07/04/2026Panorama LecheroPanorama Lechero

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La producción de leche en Colombia marcó un hito en 2025 al alcanzar los 8.405 millones de litros, la cifra más alta registrada en la historia del país. El dato, que en principio refleja una recuperación del sector tras años de dificultades, ha reactivado el debate entre productores, industriales y gremios sobre el verdadero estado de la cadena láctea y los desafíos que enfrenta en un contexto cada vez más competitivo.

Mientras desde la Federación Colombiana de Ganaderos destacan el crecimiento como una señal de fortalecimiento productivo, organizaciones como la Asociación Nacional de Productores de Leche y la Asociación Colombiana de Procesadores de la Leche advierten que el panorama es más complejo de lo que sugieren las cifras.

Un crecimiento impulsado por mejores condiciones

El repunte de la producción representa un incremento del 9 % frente a 2024, cuando se registraron 7.712 millones de litros. Este crecimiento marca un cambio de tendencia tras dos años consecutivos de caída: en 2022 la producción disminuyó un 5 % y en 2023 un 4 %, principalmente por condiciones climáticas adversas asociadas al fenómeno de El Niño.

De acuerdo con el análisis de Fedegán, la recuperación se explica en gran medida por la mejora en las condiciones climáticas, que favorecieron la disponibilidad de pasturas y, con ello, la productividad por vaca. A esto se sumó una leve recuperación del consumo interno.

El consumo per cápita de leche pasó de 154 a 168 litros anuales, impulsado en parte por la recuperación del ingreso de los hogares, que permitió a más familias incluir productos lácteos con mayor frecuencia en su dieta.

Más producción, pero también más competencia
Sin embargo, el aumento en la producción no ha significado un alivio automático para el sector. Por el contrario, ha coincidido con un incremento en el comercio exterior que intensifica la competencia en el mercado interno.

En 2025, las importaciones de leche en polvo y derivados crecieron un 24,7 % en volumen, mientras que las exportaciones aumentaron un 28,4 %. A pesar de este dinamismo, el balance comercial sigue siendo deficitario.

Colombia importó 77.605 toneladas de productos lácteos por un valor de 254,6 millones de dólares, frente a exportaciones de apenas 15.775 toneladas equivalentes a 55,7 millones de dólares. Esto significa que el país sigue dependiendo en gran medida de la oferta externa, lo que presiona los precios y la competitividad de la producción nacional.

El escenario se vuelve aún más desafiante con la entrada en vigor, desde enero de 2026, de la desgravación arancelaria total para la leche en polvo proveniente de Estados Unidos, en el marco del Tratado de Libre Comercio. Esta medida permite el ingreso del producto sin restricciones de volumen ni aranceles, lo que podría aumentar la presión sobre los productores locales.

Costos al alza y ajustes insuficientes
A las tensiones por competencia externa se suman los costos crecientes que enfrentan los productores. Desde Analac señalan que, aunque la regulación del precio al productor sigue siendo una herramienta clave, los ajustes recientes no reflejan completamente la realidad económica del sector.

El incremento en el salario mínimo, el encarecimiento de los insumos agropecuarios y el aumento en los costos de transporte han reducido los márgenes de rentabilidad. Además, el alza en los descuentos aplicados al pago por transporte de leche ha generado preocupación entre los productores, que consideran insuficientes los ajustes actuales.

Esta situación plantea un desafío importante para la sostenibilidad del crecimiento, ya que el aumento en la producción no necesariamente se traduce en mayores ingresos para quienes están en la base de la cadena.

La informalidad, un problema persistente
Otro de los grandes retos del sector lácteo en Colombia es la informalidad. Según Asoleche, cerca del 45 % de la leche cruda comercializada en el país se mueve por canales informales.

Esto implica que una parte significativa de la producción no cumple con los estándares de calidad ni con las regulaciones de precios, lo que genera distorsiones en el mercado. Además, limita la capacidad del Estado y de los gremios para tener información precisa sobre el comportamiento del sector.

La informalidad también afecta la competitividad, ya que los productores formales deben asumir costos y requisitos que no aplican para quienes operan por fuera del sistema, creando condiciones desiguales.

La informalidad sigue siendo uno de los principales desafíos del sector lácteo en Colombia, afectando precios y calidad.


Oportunidades en medio de los desafíos
A pesar de este panorama complejo, los gremios coinciden en que el crecimiento de la producción también abre oportunidades. El aumento en la oferta podría facilitar procesos de formalización, fortalecer los canales de comercialización y mejorar la calidad del producto.

Asimismo, el repunte del consumo interno representa una señal positiva que podría consolidarse si se mantienen condiciones económicas favorables para los hogares.

No obstante, los actores del sector coinciden en que es necesario avanzar en políticas públicas que acompañen este crecimiento. Entre las propuestas se incluyen medidas para fortalecer la competitividad, apoyar a los productores frente al aumento de costos y hacer seguimiento al impacto de las importaciones.

Un sector en encrucijada
El récord alcanzado en 2025 demuestra que el sector lácteo colombiano tiene capacidad de recuperación y crecimiento. Sin embargo, también evidencia que los desafíos estructurales persisten y que el equilibrio entre producción, precios y mercado sigue siendo frágil.

La combinación de mayor producción, apertura comercial y altos niveles de informalidad configura un escenario en el que los beneficios del crecimiento no se distribuyen de manera uniforme.

En este contexto, el futuro del sector dependerá de la capacidad de sus actores para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado, fortalecer la formalización y construir estrategias que permitan competir en un entorno cada vez más exigente.

El reto no es menor: convertir un récord histórico en una oportunidad sostenible para toda la cadena láctea en Colombia. (PanoramaLechero)

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